Monocorde

Conduzco libre, sin ataduras.

Atrás queda el rencor del pasado,

la ira de quien no renuncia a vivir de rentas,

el odio de quien solo ve el pasado inmediato,

el que olvida los maltratos anteriores,

los gritos, las ansias de la bebida.

Vive,

hazlo y deja vivir,

dedica tu esfuerzo al que viene,

imagina tu pesar, si este nuevo,

como el padre y el abuelo,

arrastra el maltrato en sus genes.

Conduzco libre,

con firmeza y sin rencores,

junto a quien me ha unido el destino.

Delante, el este añorado,

mi gente, mi familia, muchos de los de siempre

y algunos que nunca olvidaré.

A mi derecha el amor verdadero,

la certeza del acierto,

saber que dos corazones laten acompasados;

un sonido monocorde, fuerte, intenso, bonito,

con tiempo para crecer:

tumtum… tumtum… tumtum…

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